Trabajar desde casa tiene sin dudas muchas ventajas, pero también conlleva algunas dificultades, como la de separar el tiempo dedicado al trabajo de nuestro tiempo libre.

Cuando nuestro trabajo transcurre en el mismo entorno que utilizamos para relajarnos es muy fácil caer en malas rutinas que nos lleven a un agotamiento por falta de tiempo libre, o al mal aprovechamiento de nuestras horas de trabajo. Para separar tu vida laboral de la personal acá tenemos cinco consejos:

1. Limitá tu uso de la tecnología

La misma tecnología que te permite trabajar desde casa te facilita múltiples opciones para que te distraigas. Los trabajadores actuales tienen una buena parte de su vida personal muy relacionada con Internet y las redes sociales.

Con el avance de los smartphones, mirar tu mail,  o redes sociales es mucho más fácil que antes, y aunque puede parecer que no quita mucho tiempo, la realidad es otra. Por ello es importante que evites caer en la tentación de mirar constantemente el móvil. Podés apagarlo o, en caso de que lo necesites para trabajar, podés considerar tener un teléfono que sea únicamente para atender llamadas y que uses en tu entorno laboral.

2. Fijá tiempos límite y aprendé a organizarte

Cuando trabajás desde casa la eficiencia es la clave del éxito. Utilizar técnicas como la pomodoro, en la que establecer períodos de hasta una hora de trabajo con descansos de cinco o diez minutos para mantener la productividad lo más alta posible, son técnicas que te pueden ayudar a ser más productivo.

Además, llevar una lista de prioridades y mantener organizadas tus herramientas y tu espacio de trabajo te permitirán optimizar al máximo tu tiempo y llevar a cabo todas tus tareas, empezando por las más importantes para asegurarte de que cumples con todos tus compromisos.

Combinar estos dos consejos para organizar tu trabajo te ayudarán a desarrollar buenos hábitos a la hora de trabajar y te dejará más tiempo libre al final del día.

3. Comprometete a seguir tu horario.

El tiempo que reservás para tu trabajo debes dedicarlo a eso, a trabajar. Pero también debes ser consciente de la cantidad de trabajo que puedes realizar en un día. Tanto si trabajás desde casa como si trabajas en una oficina, ceñirse a tu horario laboral es importante para mantenerte fresco y ser eficiente. Debés planificar bien tu día, para que una vez llegada la hora de acabar tu jornada laboral no te sientas culpable por no haber aprovechado tu tiempo y puedas desconectar con más facilidad de tus quehaceres en la empresa.

4. Reservá tiempo para tus amigos y seres queridos.

Guarda siempre tiempo para compartirlo con otros. Una de las mejores formas de despejar la mente después de un día duro de trabajo es salir con los amigos o con la familia a pasar algo de tiempo libre juntos.

Si decides salir a tomar algo después del trabajo con tus compañeros asegúrate de evitar hablar de cuestiones relacionadas con la empresa. Dedica ese tiempo a conversar de otros temas de interés que no tengan nada que ver con el día a día en la oficina y que te ayuden a conocer mejor a tu equipo de trabajo.

5. Encontrá un hobby o pasatiempo

Tener algo que hacer después de tu jornada laboral que requiera tu atención y dedicación es una muy buena forma de dejar atrás el trabajo y dedicarte a una actividad que te resulte interesante y estimulante.

Buscá una tarea que te haga disfrutar y te relaje. Actividades como leer, practicar algún tipo de deporte, tocar un instrumento musical o escribir, pueden ayudarte a recargar las pilas después de un día de trabajo agotador y a mantener tu mente despejada y fresca.