La motivación laboral  es necesaria para que todos los que están detrás de un proyecto respondan con entusiasmo a sus obligaciones. Puede pasar que muchos sientan el estrés de tener que afrontar su día a día. Pero la mejor forma para evitar esto es crear rutinas que nos ayuden a enfocarnos.

1. Comenzar bien el día

También se lo conoce como la Golden Hour (Hora de Oro), en la cual muchas personas la dedican  a la meditación, a leer libros o a hacer deporte. Empezar el día de buena manera ayuda mucho a afrontar el resto del día. Los pensamientos vienen antes que los hechos, y una forma apropiada de pensar conduce a una forma correcta de actuar. Se trata es de provocar un estado de la mente que nos predisponga de forma correcta.

2. Organizar el día por adelantado

La noche previa tiene que se el momento en el que debés definir la organización del día siguiente. Cuando llegue la hora de empezar, vas a aprovechar desde el minuto uno. Y eso implica decidir dos cosas: qué hacer (establecer objetivos) y en qué lugar (priorizar). Es un error ponerse a planificar la jornada cuando empieza el día: primero, porque planificar exige tiempo; y segundo, porque perderemos tiempo.

3. Concentra la atención en una única tarea

El multitasking es el mayor enemigo de la productividad. Hay que ver el mail no más de 2–3 veces al día. Apagar todo tipo de alertas y dedicarle a las Redes Sociales un determinado tiempo previsto por anticipado. La capacidad de enfoque es crítica para la productividad personal y recordar: productividad no es hacer muchas cosas sino dejar de hacer muchas cosas irrelevantes.

4. Visualizar continuamente tus metas

El cerebro es un órgano buscador de soluciones cuando se le da un objetivo. Concentrá toda su atención en captar información e ideas para hacerlo realidad. Buscá imágenes o textos que te ayuden a enfocarte en tus metas y posibilidades.

5. Cuídate

El éxito exige mucha energía, ello implica cuidar tres cosas: sueño, nutrición y ejercicio. Si no dormimos bien (estamos cansados), si comemos mucho y mal (estamos pesados y deprimido) y si no oxigenamos el cuerpo (ejercicio)  no podremos dar el cien por cien. Energía baja es igual a resultados pobres.

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