El segmento fintech no es solo la digitalización de ciertos servicios que brinda la banca tradicional. Por el contrario, representa un paradigma completamente nuevo sobre el que se asientan nuevas formas de concebir a los bancos, tantos desde las entidades como desde los usuarios.

En el último lustro, el surgimiento de propuestas basadas 100% en plataformas online, más ágiles y aggiornadas a los requerimientos de los clientes actuales, explotó y obligó a repensar por completo una industria que se había mantenido sin grandes cambios por varios decenios.

Impacto en la región

El impacto de este tipo de empresas ha sido palpable sobre todo en mercados emergentes. De acuerdo al último reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en América Latina la cantidad de emprendimientos vinculados a plataformas de oferta de servicios financieros creció un 66% y se consolida como un de los sectores con mayor proyección a futuro, ya que acaparó el 25% de las inversiones en tecnología de la información.

Argentina, en particular, posee el cuarto puesto en la región, con un crecimiento del 61% del mercado fintech en lo que va de 2018. En este sentido, creció la cantidad de países con emprendimientos en este segmento. En concreto, se pasó de 15 a 18 mercados, en los que Brasil se encuentra a la cabeza con 380 firmas, seguido de México, con 273; Colombia, con 148; Argentina, con 116; y Chile, con 84. En total, son 1.166 nuevas firmas que se distribuyen en 11 segmentos de negocio.

Segmentos más destacados

Vale destacar que, al respecto, los tres segmentos que se posicionan como los más representativos del sector fintech en relación al número de emprendimientos son pagos y remesas (285 emprendimientos en la región) con el 24%, préstamos (208 emprendimientos) con el 18%, y gestión de finanzas empresariales (181 emprendimientos) con el 15% del total.

Un aspecto a tener en cuenta es la juventud de esta industria. Su consolidación aún está en proceso y requiere de diversas acciones, tanto del ámbito público como del privado. Según el BID, los responsables de formular políticas públicas públicas deben avanzar con medidas firmas que permitan materializar el dinamismo y el potencial del segmento, ya que considera que los beneficios de las fintech son cada vez más evidentes.

Por otro lado, se deben seguir impulsando mecanismos en apoyo a los sistemas de emprendimientos, y al sector de banca digital en particular, mediante la incorporación de iniciativas de financiamiento a la industria a través de las bancas nacionales de desarrollo y mediante regulaciones que establezcan los balances necesarios entre innovación, protección y estabilidad.

Colaboración para el desarrollo

El informe también advierte que, desde el sector privado, y en particular desde la industria de servicios financieros, es fundamental avanzar en la profundización de la colaboración con las fintech en programas estructurados de innovación abierta o del establecimiento de “fondos de capital emprendedor corporativo” y banca abierta, entre otras iniciativas llamadas a profundizar la colaboración.

Para el BID, desde fondos de capital privado, la banca de desarrollo y los organismos multilaterales, es crítico avanzar en la inversión y apoyo a emprendimientos del sector fintech a través de sus distintas fases, junto con su articulación con el resto del sistema financiero latinoamericano.

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