La compra de Red Hat por parte de IBM representa una de las operaciones más importantes de la industria tecnología en toda su historia. No solo por el monto desembolsado, de u$s34.000 millones, sino además por lo que representa para el universo de unos y ceros.

El gigante de software se quedará con la compañía más importante de software abierto basado en Linux para el mercado corporativo, un movimiento que no solo la hará mucho más grande, sino que la catapultará a la “pelea grande” del mercado Cloud, un ring que parecía restringido únicamente a Microsoft y Amazon.

El motivo real

A pesar de ser un importante contribuyente en proyectos Open Source, que IBM -una de las empresas más tradicionales de su segmento y con una fuerte estrategia basada, en mayor parte, en productos propietarios- haya realizado esta adquisición tiene sentido, ya que el software de código abierto comienza a ser el nuevo paradigma; llegó para quedarse. Microsoft, por ejemplo, así lo entendió sumando incluso una consola de Linux en Windows 10, algo impensado hace apenas unos años.

Cuando la operación, que todavía está pendiente de aprobación por parte de las autoridades competentes, se complete, IBM verá reforzada su posición en el segmento de Cloud híbrida y privada y no perderá pisada a propuestas como Azure y Amazon Web Services, que se han posicionado de forma agresiva en el mercado.

Una apuesta al futuro

Este movimiento cambiará las reglas del juego. IBM se convertirá en el proveedor de cloud computing híbrido número uno del mundo, ofreciendo a las empresas la única solución que permite desbloquear el valor completo de la Nube”, aseguró la CEO de IBM, Ginni Rometty. Su declaración, tiene además, un trasfondo: después de que su negocio se desacelerara en los últimos años, Rometty apostó por un enfoque alejado de sus productos tradicionales y más cercanos a la Nube y la Inteligencia Artificial (Watson). A modo de referencia, solo el mercado Cloud representa para la firma más de u$s20.000 millones anuales en concepto de ingresos. Así, cobra sentido la costosa operación de compra.

¿Qué pasará con Red Hat?

Otro punto para tener en cuenta es el futuro de Red Hat. La empresa se unirá a la división de Hybrid Cloud de IBM, pero como una unidad independiente, lo que le permitirá conservar su autonomía y su compromiso con el desarrollo de software open source. Incluso, mantendrá sus oficinas y seguirá bajo el mando de su actual presidente, Jim Whitehurst.

Respecto a la compra, Whitehurst explicó: “La unión de fuerzas con IBM nos proporcionará un mayor nivel de escala, recursos y capacidades para acelerar el impacto del código abierto como base para la transformación digital y llevar a Red Hat a un público más amplio, al tiempo que preservamos nuestra cultura única y nuestro compromiso inquebrantable con la innovación en código abierto”.

IBM y Red Hat cuentan con una relación que ya data de más de 20 años. Ahora, el segundo mayor contribuyente al kernel de Linux (solo superado por Intel) estará bajo un paraguas mucho más grande; resta saber si su casa matriz aprovechará todo el potencial de su nuevo brazo de sotfware o, como ha pasado muchas veces en la industria, lo desperdicia por completo.

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