La innovación dejó de ser un concepto extraño dentro de las estructuras de las compañías, para pasar a convertirse en una pieza fundamental de sus modelos de negocio. La ecuación es sencilla: si no se invierte en este apartado, las posibilidades de sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo se reducen de manera considerable.

Aplicar y desarrollar prácticas y soluciones de innovación no es algo restringido únicamente a las grandes empresas. Hoy en día, la ubicuidad de la tecnología hace posible que hasta las empresas más pequeñas puedan implementar herramientas de estas características.

¿Cómo sobrevivir?

La supervivencia depende en gran medida de que se decida avanzar en esa dirección. En 1958, las 500 empresas más grandes de Estados Unidos permanecían en el índice S&P500 una media de 61 años. Hoy, ese número se redujo a 18 años y en 2025 sería de apenas 15 años.

Estas cifras son ejemplos claros de la velocidad con la que se suceden los cambios. Por ende, es fundamental expandir los conocimientos y apoyarse en soluciones innovadoras que permitan estar preparados para las nuevas tendencias que surgen periódicamente en todo el mundo.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es el rol de los líderes dentro de las empresas, ya que sin liderazgo no hay innovación. Estas personas no solo son encargadas de tomar las riendas de los proyectos innovadores, sino que además tienen la tarea de estimular al resto del equipo para avanzar en la búsqueda de nuevos horizontes.

¿Cómo actuar?

Al respecto, expertos de la firma Zenger&Folkman establecieron una serie de comportamientos que los líderes deben adquirir para fomentar la innovación en la empresa. El listado es el resultado del análisis de las cualidades de más de 60.000 directivos de todo el mundo.

1. Visión compartida: Los ejecutivos que mejores puntuaciones obtienen en liderazgo innovador son también capaces de crear una visión global de la compañía en coordinación con el resto de colaboradores. Así, en lugar de diseñar una estrategia de forma aislada y tratar de inculcarla al resto del capital humano, para fomentar la innovación en la empresa es importante involucrar al personal en el desarrollo de este plan de acción.

2. Confianza: La confianza mutua es otra de las claves que definen a los líderes situados entre el 1% con mejor puntuación en habilidades innovadoras. Estos directivos muestran su respaldo al equipo, que siente que puede ser creativos, incluso aunque falle en el intento, devolviendo este trato con confianza hacia su superior.

3. Desafío del status quo: Para innovar hay que pensar fuera de la caja, es decir, buscar soluciones y perspectivas divergentes que vayan más allá de lo tradicionalmente aceptado, contagiando al resto del equipo de este espíritu intrépido.

4. Calidad T: Otro de los comportamientos que ayudan a fomentar la innovación en la empresa es marcar la creatividad y curiosidad como horizonte, pero –como si de una T se tratase- siempre anclando la toma de decisiones en amplios conocimientos sobre la actividad y el trabajo del equipo.

5. Metas altas: Los líderes que crean equipos innovadores destacan por poner el listón extremadamente alto y desafiar a los profesionales a que consigan lo que, a priori, parecía inalcanzable.

6. Agilidad: En un entorno marcado por los vertiginosos cambios, fomentar la innovación en la empresa requiere de una alta velocidad a la hora de plantear y ejecutar nuevas ideas. Por ello, los líderes innovadores tratan de lograr los proyectos cuanto antes y del modo más eficaz posible.

7. Constante flujo de información: Para conseguir equipos innovadores, los directivos deben saber hacer las preguntas correctas y escuchar activamente las propuestas, necesidades o miedos de los trabajadores.

8. Trabajo en equipo: Los líderes que saben fomentar la innovación en la empresa necesitan trabajar codo con codo con sus colaboradores, dejando a un lado una perspectiva egocéntrica por otra grupal que ponga el énfasis en la colectividad.

9. Fomento de la diversidad: Cuanto más diverso es un equipo, más opciones hay de que se lleguen a soluciones innovadoras, al disponer de más perspectivas sobre un mismo asunto.

Situación en la región

Actualmente, apenas el 37 por ciento de las empresas en América Latina tiene departamento de innovación y el 90 por ciento de los directores cree que su empresa debería innovar más.

Esto muestra a las claras que la innovación es poco aplicada en la región y que, a grandes rasgos, se sigue viendo como algo que sólo las grandes corporaciones deben hacer en sus departamentos de I+D.

Es por ello que 2019 es un año crucial para llevar prácticas innovadoras a la realidad, ya que aquellas empresas que se adelanten en este rubro, serán las que mayores probabilidades tengan de sacar una diferencia clara frente a la competencia en el próximo lustro.

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