En el siguiente artículo les damos algunos consejos y reflexiones que nos pueden orientar a la hora de elegir un camino y salir de un bloqueo que no nos está permitiendo tomar decisiones.

1. Tener en cuenta que normalmente no existe una única opción “correcta”:

Muchas veces no exíste una opción “buena” y otras “malas”. Tendemos a pensar de forma dicotómica, “¿Cuál será el camino correcto?”. Muchos caminos pueden llevar o no a la satisfacción personal dependiendo de cómo los recorras. El camino elegido será tuyo, a veces hay más de una opción correcta o buena, cada decisión tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas, no exíste una única decisión “correcta”, y podés estar bien tanto en una, como en otra opción dependiendo de cómo vivas en esa opción.

2. Considerar todas las opciones

Si estamos entre dos opciones sin darnos cuenta que hay más alternativas, por ejemplo: valoramos la oferta de trabajo A frente a la oferta de trabajo B,  pero también existe la opción “ninguna de ellas y seguir buscando”. Reflexionar también sobre el por qué de la decisión ¿por qué debo tomar ésta decisión? ¿qué pasaría si no lo hago? ¿si las cosas siguieran como hasta ahora y yo no me decidiera ni me movilizara hacia ninguna opción cuáles serían las consecuencias?

3. Visualizar en cada una de las opciones.

Para ayudarnos a elegir es útil visualizar cada una de las opciones: ¿Cómo me veo en la opción 1? ¿Cómo me hace sentir? ¿Me imagino siendo feliz en ésta opción? Intentá imaginar con todo el detalle que puedas cada opción y cómo te hace sentir.

4. Analizar pros y contras, y el peso emocional que tienen para vos.

Realizar una lista de “Pros y Contras”  es realmente muy útil. Escribirlo es además una buena forma de organizar nuestras ideas. Para cada argumento a favor o en contra es útil también que añadas una puntuación del peso emocional/subjetivo que tiene para vos ese argumento. Por ejemplo el “1” sería que ese argumento no te importa mucho y “10” que lo consideras muy importante. Si es posible tomate varios días para hacer la lista, por ejemplo tres o cuatro días, revisá los argumentos a favor y en contra cada día y sus puntuaciones y si se te ocurre alguno más lo añadís.

5. Poné una fecha para tomar la decisión

Teniendo en cuenta los plazos que tengas para decidir, la dificultad de la decisión, etc. Poné una fecha límite.  No te quedes en la “parálisis del análisis” analizando indefinidamente pros y contras. Es preciso movilizarte aunque no estés 100% convencido (es muy difícil que puedas estarlo), en la vida es necesario actuar para avanzar, tomar riesgos y comprometerte con una opción.

6. Arrepentimiento

Uno de los miedos que nos suele asaltar es el temor a equivocarnos ¿y si era mejor la otra opción? ¿y si lo otro me hubiese hecho más feliz? No podemos saberlo.  Si te equivocás aprendés algo, lo afrontás. Aceptá esta posibilidad de que puedan presentarse dificultades, que algo pueda salir mal o que podés equivocarte, no podemos estar nunca seguros de que las cosas vayan a salir bien: pero podemos confiar en que intentaremos hacerlo lo mejor posible.